
Así camino de Kotecnik vamos, por ejemplo, descubriendo que bosques y mas bosques, colinas y cultivos colorean el paisaje con tal intensidad, que es bien merecido el apelativo que dan a Eslovenia de "la perla verde de Europa"

Sin embargo la mayor sorpresa será llegar a Kotecnik o mejor dicho llegar a la granja de Albina, donde nos alojaremos unos 15 días y dónde nos acojerán con una amabilidad realmente entrañable.

Situada en la parte más alta de un bonito valle, Albina su marido y su hijo trabajan duro en la serrería y atendiendo a los animales y a los escaladores que venimos en busca de sombra.
A Albina, como diría Fito, es más fácil quererla que presentarla. Alegre y divertida, hace el mejor pan que hemos comido en todos éstos meses. Pero ademas, puede que te lleve para desayunar unos bollitos recien sacados del horno que la hacen famosa en todo el valle y de los cuales ahora sólo el chukel también conoce la receta.

Ante tanta cosa rica que se cuece por aquí y tanta cordialidad, es difícil no caer en la tentación de echar una mano a Albina los días que tiene algo más de trabajo. Y la tentación es doble porque la cocina y el horno son de leña como antaño.
Así que, allá que te vamos, el chukel a ponerse de nuevo el delantal y la chukela de pinche y a poner las mesas. Albina la pobre encantada con nosotros por supuesto, hasta el punto de ofrecernos currele para el verano que viene. Inch´allá.

Y como la receta de los fabulosos bollitos es muy preciada, pensamos que quizás unas ricas croquetas de jamón, una buena escalidaba y un lomito a la sal pudieran compensarla.

No tienen mala pinta? verdad? pues... tanto les gustaron, que al día siguiente ya sabía todo el mundo que los escaladores españoles cocinaron unas ricas y cremosas bolitas blancas rellenas con trocitos de jamón que estaban buenísimas. Ahora si que nos los hemos ganado.
Pero aún hay más sorpresas. Albina esconde otro gran tesoro que guarda con celo dentro de su caja y que ésta noche sacará para nosotros y amenizará la velada a la luz de la luna, junto a unas buenas cervezas. Su preciosa armónica que con enormes suspiros se llenará de aire para transformarlo en bellas melodías que ensalzan la amistad y las borracheras.

Y la cosa se pone musical pero de nivel, porque al dia siguiente los Chukeles nos vamos a Ljubljiana, la capital. A un concierto de rock eslovenijo? no. A un concierto de música popular eslovenija? no. Nos vamos a ver al único, al inimitable, al inigualable, al maestro, a la leyenda, nos vamos a ver a......... Paco de Lucía.
